Cierra los ojos, visualiza un campo oscuro, o blanco, ¿ qué representa para ti el vacío?
No intentes pensar algo que simplemente puede aflorar por naturaleza, la concentración es un campo lleno de fertilidad, sabes que está ahí, solo tienes que poner en marcha su mecanismo de riego una vez sembradas las semillas de las ideas. Juega con las palabras, haz que cada sílaba sea un código indescifrable, ante todo tú y solo tú eres el Dios de tu propio mundo, nadie entenderá mejor que tú mismo el secreto que tan buen sabor de boca deja los frutos de tus cultivos.
El folio en blanco está frente a tus ojos, frente a tu mente, frente a tu vida, adentrate en el mundo de la creación, búscate en la profundidad del mar de las letras y sobre todo, nunca dejes de soñar, sueños que se tejen con la tela de la imaginación.