lunes, 28 de noviembre de 2011

Carta de Guerra


Querida luna, aunque sea la sangre tinta de estas letras, nunca olvides mis palabras que te hicieron sentir y sonreir, porque si mi corazón se postra ante tu sonrisa, quiero que me concedas esta noche un baile eterno.
Como dice la canción, puede que te pise los pies, mas tropezaría y caería mil veces por tí, por el brillo de tu claro lunar en noches de tristeza y bombardeos en mi mente cuyos estruendosos sonidos se propagan por mi organismo a la par que el ritmo acelerado de mi corazón, que late y muere, que sonríe y suspira, que solloza y respira.
El alma vagabunda de un poeta errante, viaja hoy en el nítido recuerdo de tu pelo, viento a favor recorreré el misterioso camino hacia tu cara oculta.
Querida luna, estoy en un sueño donde la ilusión yace al abrir mis ojos y observar más y más guerra. Ante el frío de la noche me recobijo en tu aliento, apoyo la cabeza en tu pecho y oigo tu alma que me susurra un sinfin de palabras, tan bonitas que toman forma, transmitiendo toda la serenidad que necesito, actuándo como una dosis involuntaria de droga que busco para calmar mi ansia por tí.
Queridísima luna, los tambores de guerra retumban al final de este camino, ¿mi destino? Quizás la muerte, ¿mi motivo? Tenerte siempre. La atracción me obliga a caminar, la tensión me tambalea, yo no pido nada y lo espero todo, ¿qué hay de nuevo en esta vida si no te tengo cerca?
Posdata: te quiero.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

6 sustantivos, 3 adjetivos, una vida

Tú, yugo de mi alma
aroma visual, la verdadera calma.
Tú que por momentos apareces
que aguardas flotando en mi subconsciente
que alivias mi dolor cuando crece
adéntrate en mis ojos, que yacen en tus labios
pues cuando el sol se alce ante la fría arena
ambos seremos preso del delirio.
Tú, agua clara en la desierta madrugada
finges ser raíz de un árbol indefinido
no quieres creer que una sonrisa es motivo
de liberar a mi alma de su coraza de piedra.
No quiero que te lances a un vacío determinante
pues en este cielo azul serás la estrella brillante.
Tú que eres la estela agradable en este helado llano
quiero que desaparezcas, cuando la muerte aceche
cogido de mi mano.