Tú, yugo de mi alma
aroma visual, la verdadera calma.
Tú que por momentos apareces
que aguardas flotando en mi subconsciente
que alivias mi dolor cuando crece
adéntrate en mis ojos, que yacen en tus labios
pues cuando el sol se alce ante la fría arena
ambos seremos preso del delirio.
Tú, agua clara en la desierta madrugada
finges ser raíz de un árbol indefinido
no quieres creer que una sonrisa es motivo
de liberar a mi alma de su coraza de piedra.
No quiero que te lances a un vacío determinante
pues en este cielo azul serás la estrella brillante.
Tú que eres la estela agradable en este helado llano
quiero que desaparezcas, cuando la muerte aceche
cogido de mi mano.
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